Cuando escribes algo, quizás extensible a cualquier forma de hacer arte, deseas que a la gente le guste. Es algo inherente a la creación. Puede que incluso sea una perogrullada. Lo haces para que te guste a ti en primera instancia, pero en el momento en el que te decides a publicarlo, ya sea mandarlo a una editorial o exponerlo por ti mismo, también lo haces para que guste a tus lectores. La decisión de priorizar a quién debe hacerlo más, es de cada uno. Como lo es la forma en que te afecta cuando las cosas no son como esperas.
Esa necesidad de gustar también nos lleva a la frustración en caso de que no sea así. He visto a gente que se resigna ante las reseñas negativas, aceptándolas pese a, en la mayoría de casos, no estar de acuerdo. He visto a escritores llorar por la opinión de un lector o un reseñador y, otras veces, he visto esa frustración acabar en enfado, quizás la reacción más común.
Pese a que la gran mayoría de opiniones sobre mis libros han sido buenas, soy consciente de que eso puede cambiar en cualquier momento. Puedo escribir algo que no guste, o simplemente aumentar el espectro de gente que me lee y que las opiniones negativas proliferen. Hace poco, sin ir más lejos, recibí una reseña negativa de mi segunda novela, que curiosamente ha tenido de media mejores reseñas que la primera. Reconozco que es un poco frustrante y, en cierto modo, te invita a la autocrítica y sientes tristeza porque alguien no haya disfrutado de la obra, de tu esfuerzo. Sin embargo, entiendo que el enfado y la desmotivación no es el camino con el que debe afrontarse. He visto auténticos berrinches en redes sociales por este tipo de reseñas.
Creo que, como escritores, tenemos que afrontar la situación con humildad y empatía. Obviamente existen opiniones y «opiniones». No es lo mismo que te digan que no les gusta el estilo de la narración o los personajes a leer que «tu libro es una mierda». No es mi caso, de hecho fue una reseña respetuosa. La cuestión es que, aunque la opinión fuese que tu libro es basura, ¿qué ganas poniéndote al nivel de la persona irrespetuosa? No vas a cambiar ese comentario por muchos argumentos que tengas. Lo mejor es no entrar en juegos a los que no deseas jugar. Seguir escribiendo, tomar los datos más relevantes de ambas opiniones, buenas y malas, y aprender construyendo desde ahí.
No vas a evitar las opiniones negativas y no puedes dejar que te afecten tanto como para modificar tu forma de actuar. Nadie escribe para todos. Hay grandes escritores: Stephen King, Brandon Sanderson, Patrick Rothfuss, Joe Abercrombie que escriben y, pese a los muchos aficionados que tienen, siempre hay gente que dicen que no los soportan, que están sobrevalorados, que lo han intentado pero no pueden con sus obras. Es algo que, cuando haces algo destinado al público, debes aceptar.
Esto no pretende ser más que una reflexión sobre la crítica, sobre cómo enfocar esa tristeza y frustración en trabajar para mejorar. Al fin y al cabo, esto no es más que un diario personal como escritor. Creo firmemente en que ese es el camino del éxito, no solo para un escritor, sino para cualquier camino profesional elegido. Para terminar, te dejaré con una frase que me hizo cambiar mi forma de ver la crítica negativa:
«Puedes ser el melocotón más rico y jugoso del árbol, simplemente hay gente a la que no les gustan los melocotones».
Escribe y sé feliz con tus historias. Aprende de las críticas constructivas y busca siempre mejorar. Ignora las opiniones irrespetuosas incapaces de valorar el trabajo que tiene detrás toda obra. No dejes que la tristeza y la frustración sean mayores que el orgullo por hacer algo tan difícil como escribir un libro. Vive, deja vivir y disfruta.
