Así se creó la cubierta de «La herencia de los dioses»

Normalmente, como escritor, no comentaría nada sobre la creación de la cubierta de alguno de mis libros, pero en este caso creo que hay mucho que decir al respecto. Sobre todo porque también soy autor de la portada y en una época en la que hay tanta incertidumbre con el uso de la inteligencia artificial (tanto para ilustradores como para escritores que ven como gente con un mínimo esfuerzo les hacen competencia), estoy especialmente orgulloso de un resultado que me ha tenido semanas trabajando en ello.

Así mismo, hay gente que me ha mostrado sus dudas por el cambio de estética de la portada (esta tercera entrega tiene un aire más parecido al manga) y, además, la composición es más luminosa que en los dos anteriores. Me gustaría comentar que es una decisión totalmente premeditada y pensada desde el inicio de esta trilogía.

Como autor no soy especialmente aficionado a mostrar una visión de los personajes porque pienso que es el lector quien posee esa imagen en su cabeza. Creo que es muy bonito que cada persona tenga una visión diferente de una misma historia generada por las palabras. Es por eso que cosidero que, incluso aunque sea el autor quien muestre una imagen de un personaje, eso no es más que una opinión. Es más, como escritor ni siquiera tengo una imagen definida de mis personajes en mente. Apenas unos rasgos generales. Mi visión de la obra es mucho más global. Por eso, sea la imagen que sea, lo que predomina es la imaginación del lector y así debe ser.

Cuando comencé a escribir esta saga tenía claro que en la primera cubierta aparecería el trío de amigos de Riora. En la historia son niños, pero no quería que el libro ofreciese un aire infantil porque no lo tiene. Es por eso que pedí un aire más adulto para los personajes, pero no entré en detalles como expresiones, cara o ropa (apenas color de pelo y ojos para que se asemejasen a las descripciones del libro, pero poco más).

La portada de la segunda entrega no iba a ser realizada por la misma persona, por lo que era inviable continuar con el mismo estilo. Opté por el mismo aura oscurecida porque creo que la trama así lo exigía y opté también por siluetas y contraluces utilizando el fuego que, como sabéis si habéis leído el libro, es uno de los elementos principales en la aventura.

Desde el principio de la trilogía tenía claro que esta tercera entrega tendría como color predominante el azul. Es uno de los colores que más asocio a los dioses. Cuando alguien habla con Dios, normalmente mira al cielo. Es por eso que el azul, las nubes y el propio cielo iban a formar parte de la cubierta. Volver a hacer la portada en tonos oscuros, en mi opinión, no habría tenido sentido con lo que para mí representa el libro.

Además de esto quería ofrecer un color distintivo a cada libro, por lo que las fuentes están primero en dorado (en clara referencia a los paladines), rojo después (muy acorde al fuego), y azul en esta ocasión (en referencia a los dioses). El cambio de estética es aún más fácil de explicar: soy escritor, no ilustrador. Soy de esos niños que crecieron con series como Dragon Ball, Oliver y Benji (Captain Tsubasa) o Naruto, y fruto de ello son un gran aficionado a dibujar manga/anime desde que era muy pequeño. No es que tuviese muy claro darle un aire manga a la tercera cubierta, pero para mí era menos exigente que el realismo (el efecto de la luz sobre el cuerpo o la tridimensionalidad, en mi opinión, es más sencillo de otorgar en este estilo), más aún en el dibujo digital, que me permitía borrar y volver atrás con cada equivocación. Es por eso que la cubierta responde a mis deseos, pero también a mis limitaciones. Probablemente habría logrado un digno resultado dibujando algo más realista, pero me habría llevado meses aprender. Meses que prefería dedicar a la escritura.

Me hubiese gustado contratar un ilustrador y ofrecer un resultado muy profesional, pero no era viable para mí en este momento. Además, me resultaba especialmente gratificante hacerlo por mi mismo. Y lo es. Personalmente, creo que el resultado es óptimo guste más o menos el estilo. La portada refleja la luz que yo pretendía expresar y también la dualidad de la que ha hecho gala toda la saga con ese duelo entre personajes que los lectores acogerán con cariño.

A los coleccionistas y perfeccionistas (yo soy uno de ellos) decir que, pese a los tonos claros de la portada, he preparado un degradado a negro con respecto al resto de la cubierta, de forma que el lomo del libro en la estantería sea similar al de los anteriores, así como fuente y estilo. También la contraportada mantiene el negro y el azul como colores predominantes.

Por último quiero lanzar un guiño a los ilustradores, cuyo trabajo es impagable. Soy consciente del esfuerzo que conlleva crear una imagen que exprese más que simples trazos y me parece un esfuerzo enorme reflejar lo que la persona que hace el encargo tiene en mente. No creo que yo fuese capaz de hacerlo, sinceramente. Gracias por aportar vuestro talento al mundo.

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